¿POR QUÉ EL AYUNO?
EL AYUNO EN LAS OTRAS RELIGIONES.
IMPORTANCIA DEL MOTIVO DE LA INTENCIÓN.
ALGUNAS CONSIDERACIONES PRACTICAS SOBRE EL AYUNO ISLÁMICO.
Todas las civilizaciones de cualquier otra época, y todas las religiones,
han impuesto a sus adeptos algunos días de ayuno al año.
¿Por qué?. ¿Era esto una simple superstición o esta
practica trae consigo alguna ventaja?
Vivimos en un tiempo donde cada ciudadano, rico o pobre, puede tener acceso a
la educación y nuestros gobiernos no han tenido que imponernos la practica de
nuestros deberes espirituales.
Puede ser, pues, útil saber si este antiguo deber de ayunar sigue siendo aun
de interés para la sociedad. El estudio preliminar y objetivo de este asunto
incumbe tanto mas a los musulmanes, cuanto que este no viene dictado solamente
por la razón, sino por el Corán, que ese el fundamento mismo del Islam.
En efecto, no existe un solo deber espiritual impuesto por el Corán que no
vaya acompañado de una acto de razón, de meditación, de reflexión, con el
fin de que el hombre quede convencido de que le beneficia cumplirlo.
Repetidas veces, el Corán exhorta a no seguir ciegamente las costumbres de
nuestros antepasados, induciéndonos a pensar por nosotros mismos, para que
podamos con toda justicia ser personalmente responsables de nuestros actos.
El hombre no debe actuar solamente por instinto, como los animales, sino por
acción de su voluntad, como conviene a un ser a quien Dios le concedió la razón,
siendo esta, excepción entre todos lo seres vivos.
El hombre no debe entregarse jamas a practicas oscurantistas y engañosas que
hagan abstracción de la razón en la religión, ni creer por el solo hecho de
creer, sin convicción real.
Ciertamente, los temperamentos difieren entre los individuos y no todos los
hombres tienen las mismas aspiraciones. El sabio, antes de realizar cualquier
acción, se asegura de que su objeto tiene una utilidad material. Un piadoso
ermitaño, por el contrario no busca más que las ventajas espirituales y la
salvación en el más allá, sin sentir la inquietud por lo que esto supone.
En estas dos categorías, el número de los que llevan las cosas hasta ese
extremo, es muy limitado; la mayoría de los seres humanos en el mundo entero
prefieren la felicidad en el más allá, como en la tierra.
Ante ese doble punto de vista, el Islam se inclina por la forma que establece
las necesidades del hombre y el Corán (2:201) ensalza a los que ruegan a Dios
diciendo:
"Oh, Señor. Concédenos la gracia de este mundo y la del futuro, y presérvanos
del tormento infernal".
Este es el ideal que intenta inculcar el Islam.
Como el ayuno es por impuesto del Corán mismo ¿nos corresponde a nosotros
investigar sobre el bien que Él nos procura en este mundo y en el otro?
Debemos hacerlo, tanto más cuanto que el hombre no es únicamente cuerpo, ni
únicamente espíritu, ambos unidos y la consecución del bien exclusivo del uno
y no del otro, destruiría el equilibrio; en consecuencia el interés verdadero
del hombre exige la armonía entre el cuerpo y el alma y su asociación.
Si no trabajamos mas que por el espíritu, nos volveríamos ángeles,
incluso, más que eso. Por otra parte, Dios ha creado los suficientes como para
no necesitar aumentar el número de ellos.
De igual forma, si toda nuestra energía invertida en un afán de lucro, de
intereses egoístas, nos volveríamos bestias y demonios, incluso sobrepasando a
estos en el mal; Dios ha creado ya otros seres vivos de esta especie, y contando
entre bestias y demonios alteraríamos el equilibrio de la creación de los
seres humanos, dotados de las capacidades necesarias para desarrollar los
valores espirituales y materiales propios de nuestra condición, suficientes
para distinguir el bien y el mal.
En consecuencia, el hombre debe desarrollarse y coordinar todas sus
cualidades armoniosamente, pues Dios se lo ha concedido.
Antes de intentar penetrar en los principios fundamentales del ayuno,
escuchemos los términos precisos en los cuales el Sagrado Corán establece este
decreto.
He aquí, lo que dice Dios respecto al ayuno: "¡Oh, creyentes!. Os esta
prescrito el ayuno, tal como fue prescrito a vuestros antepasados, para que le
temáis. Ayunareis determinados días, pero quien de vosotros no cumpla por
hallarse enfermo o de viaje, ayunara después el mismo numero de días. Más,
quien, no pudiendo cumplir este precepto, (*) el quebrante, se redimirá
alimentando a un menesteroso, pero, quien haga esto espontáneamente, será
mejor para él; mas si ayunáis, será preferible para vosotros, si lo sabéis.
El mes de Ramadán en que fue revelado el Corán, guía de la Humanidad y
Evidencia de la guía y la discriminación. Por consiguiente, quien de vosotros
presencie el novilunio de dicho mes, deberá ayunar; después, el mismo numero
de días. Dios os desea la comodidad y no la dificultad para que Podáis cumplir
el término y glorifiquéis a Dios por haberos iluminado, a fin de que se lo
agradezcáis". (Corán 2: 183-5)
Al principio de este texto, se ha dicho que el ayuno es igualmente
recomendado por otras religiones. Veamos, pues, las que nos conducen a este propósito.
Una comparación con el Islam no carecerá de interés.
EL AYUNO EN LAS OTRAS RELIGIONES.
El Islam se considera como la Verdad y Guía revelada a la Humanidad en
diversas ocasiones por medio de Profetas que se han sucedido; su misión consistía
en revitalizar la verdad eterna y purificar las aportaciones últimas que no
emanan de su fundador; el enviado que ha recibido la inspiración divina para
guiar a su pueblo.
Sabeísmo.
Abraham, de grata memoria, fue enviado como Profeta a los Sabeos del Irak.
Los sabeos de Harrán observaban un ayuno de treinta días, sin comer ni beber
desde la salida hasta la puesta del sol, y esto como ofrenda a la luna (Cf.
Encyclopedia of Religions and Ethics. Vol.5, pag. 764, articulo sobre "Harrianos"
citado por Chowolson, Sabier y Sabismus II, 711, 226).
El Corán (41:37) prohíbe adorar al solo o la luna, pero ordena la adoración
a quien los ha creado. Asimismo ha prescrito un mes de ayuno, lo que significa
la restauración del Hinifismo, o la verdadera religión del Profeta Abraham.
Judaísmo.
Los más piadosos entre los judíos ayunan cada lunes y cada jueves y afirman
que Moisés, bendita sea su memoria, subió al monte Sinaí un lunes y volvió
un jueves (Cf. Encyclopedia of Religions and Ethics, V, 765). El Islam prescribe
igualmente este ayuno como un acto dadivoso y meritorio, que no es por lo tanto
obligatorio para cada uno. Los judíos ayunan igualmente 24 horas en memoria de
la salida de Egipto, el día 10 del mes de Tisri.
El ayuno como dadiva, el 10 del mes de Muharram, llamado asura entre los
musulmanes, procede de tiempos del Santo Profeta Muhammad y no tiene relación
alguna con el homicidio del 'Imam Husayn…. Sin embargo, el ayuno durante
veinticuatro horas, era demasiado largo y representa un gran sacrificio, fue
reducido desde la aurora hasta la puesta de sol con el fin de que muchos
creyentes puedan conformemente cumplirlo.
Cristianismo.
Los primeros cristianos observaban la Cuaresma (seis semanas, domingos
excluidos), es decir, que 36 días estaban dedicados a la abstinencia y a la
penitencia en memoria de Cristo (Jesús), que la paz de Dios este con el, que de
esta forma pasó su infancia desierto (Encyclop. Rel.
and Eth., V, 769). Creían que este periodo representaba la sexta parte
de un año completo. A título de impuesto religioso pagaban parte de sus
bienes. También pagaban impuestos por los alimentos y las bebidas. El Santo
Profeta ha dicho también: "Quien ayune todo el mes de Ramadán y añada
seis días del mes siguiente, Sawwal, es como si ayunase todo un año".
Esto también hace treinta y seis días. Y el Corán dice (6:16): Quien haya
practicado el bien será recompensado diez veces…"
Se sabe que el mes lunar tiene de 29 a 30 días y el año lunar es alrededor,
de 354 días. Si ayunamos un año durante 29 días + = 35 días y otro año
durante 30 días + = 36, el mérito aumentara diez veces y será alternamente de
350 y de 360 días lo que, en efecto, corresponde al año lunar completo de los
musulmanes.
Entre los cristianos no es de esta forma, ya que observan el año solar, y
este tiene siempre mas de 360 días, si se multiplica la cuaresma por diez.
Esto basta para probar que el ayuno corresponde de hecho, con lo que dice el
Sagrado Corán.
Existe también un ayuno en las religiones hindúes, budistas y otras, pero
en ninguna parte es observado como entre los musulmanes. Otro punto curioso es
el versículo del Corán que prescribe el ayuno y que despierta nuestra atención,
en un tono de indecisión aparente:
"Podríais así escapar del mal… y puede ser que se lo agradezcáis".
¿Por qué esta vaguedad y no una mayor rotundidez?. Se da en tal afirmación
el carácter del estilo del Corán, se vuelve a encontrar con mentes
recuperadas. De esto podemos deducir al menos dos cosas: ante todo, la
Omnipotencia de Dios, que puede hacer lo que quiere, y a pesar del culto que le
rendimos, no esta obligado a hacer con nosotros lo que nos apetezca. En segundo
lugar, el libre albedrío del hombre: Dios enseña a través del Corán, pero
depende de cada uno de nosotros el aprender o no -sobre los efectos del ayuno-
puede inspirar el temor de Dios a ciertos lectores y oyentes, mientras que,
otros, perseveran en su obstinación.
La otra alusión contenida en el mismo versículo, referente a la gratitud,
puede implicar diferentes cosas: que el verdadero reconocimiento no depende del
aspecto exterior del ayuno o de la abstinencia de alimentos o de bebidas, sino
que el ayuno debe estar desprovisto de toda ostentación, de cualquier otro mal,
etc.
Que el ayuno no es el único método para probar nuestra gratitud hacia Dios,
sino hay otros medios que deben ser escrupulosamente empleados, con el fin de
que nuestra gratitud hacia Dios sea real y se cumpla nuestro deber hacia nuestro
Señor.
El tercer punto que llama nuestra atención de este versículo es la
preocupación, constantemente presentada en la ley del Islam, de facilitar las
cosas a los fieles. Esta ley hace concesiones, no solamente a los enfermos, sino
también a los viajeros, pero pueden hacerlo en una ocasión mas propicia.
Nuestro ayuno no se hace en interés de Dios, sino en nuestro propio interés.
Forzando a un enfermo a ayunar se puede agravar su mal e incluso acarrearle la
muerte. El Islam no es duro y cruel, sino indulgente.
A veces el ayuno es obligatorio para todo adulto, hombre o mujer, como en el
mes de Ramadán. En otras ocasiones, no es obligatorio mas que para los autores
de determinadas transgresiones, a titulo de penitencia o de expiación, como por
ejemplo, si obligados por las circunstancias, han violado un juramento, etc.
Otras veces, el ayuno es solamente meritorio, dadivoso (ejecutando además de
los términos de la obligación), sin arrastrar pecado en caso de no observación.
Así sucede, por ejemplo durante los seis días de Sawwal, etc. El Santo Profeta
Muhammad tiene prohibido ayunar en ciertas ocasiones, como por ejemplo durante
los dos días anuales de la fiesta de 'id (el 1 de Sawwal y el 10 de Dulhijjah).
Igualmente ha decretado que los musulmanes no deberían ayunar durante largos
periodos ni siquiera con un fin dadivoso. Por eso ha dicho: "Tenéis
deberes que cumplir respecto a vosotros mismos".
Nuestro "yo" no nos pertenece a nosotros, sino a Dios nuestro Señor,
y este "yo" nos ha sido confiado, y somos responsables de su
bienestar.
Los sacerdotes y los monjes siguen ayunando en cierta medida aun hoy día,
pero los seglares están prácticamente exentos de ayuno: cualquier trabajador
esta libre de ayunar, ya sea estudiante, profesor u otra cosa. Entre los judíos
el rigor del único y el largo ayuno de 24 horas parece explicar el hecho de que
muy poca gente de espíritu religioso lo observan anualmente.
Los judíos, los cristianos y los hindúes, observan el año solar, ya sea
directamente, ya por medio de un intermediario, es decir, de un calendario lunar
con días intercalados de tal forma que el tiempo del ayuno vuelve siempre en la
misma estación. Los musulmanes siguen un calendario puramente lunar y, en
consecuencia, el mes de ayuno, el Ramadán, pasa sucesivamente por todas las
estaciones del año. ¿Cuál de estos dos sistemas es preferible?.
El globo terrestre sobre el que vivimos, no tiene en todas partes el mismo
clima. El hombre sufre temperaturas extremas, demasiado calor o demasiado frío.
Las estaciones cálidas y frías diferencian una región de otra. Así, el
invierno es una época agradable en la Meca, pero no lo es cerca de los polos
(Canadá, norte de Europa), el verano es la mejor estación cerca de los Polos,
pero no ocurre así cerca de Ecuador y en los desiertos arenosos. La primavera
puede ser una estación templada, pero muchos países próximos al Ecuador (el
sur de la India, por ejemplo) no la conocen, pues no hay allí mas que tres
estaciones: el verano, el invierno y la estación de las lluvias.
En una religión universal, el tiempo correspondiente a una estación
constante, traerá consigo ventajas constantes a cierta gente, siendo molesto de
una gran manera u otra a los habitantes de ciertas religiones. Pero, si las
estaciones de ayuno de ciertas regiones cambian regularmente, habrá alternancia
entre las ventajas y las dificultades, y nadie tendrá problemas con ello. Por
otra parte, esta rotación acostumbra a cada uno a ayunar en toda estación.
Este habito, esta capacidad de abstenerse de beber y de comer durante una
guerra, o un asedio durante una huelga de comerciantes de víveres, de empleados
de aguas, etc.
Por otra parte, los que han viajado saben que las estaciones no son las
mismas en todas partes, en el mismo momento.
Yo estaba escribiendo en enero, mientras la radio anunciaba que en ciertas
partes de Europa hacia 40 bajo cero, cuando en la Argentina hacia 40 sobre cero.
Las estaciones son diferentes en una parte y en otra del Ecuador: cuando es
invierno en el hemisferio norte es verano en el hemisferio sur. Si el Islam
hubiera decretado el ayuno en enero de cada año, pongamos por caso, seria
siempre invierno para algunos musulmanes y siempre verano para otros.
Si el Islam hubiera decretado ayunar, por ejemplo, en invierno, algunos
ayunarían en enero y otros en julio. Esto supondría dificultad continua y
ausencia de unidad.
Si alguien en París 29 días durante el invierno y llegase a
África del Sur
tras unas horas de vuelo, ninguna mezquita hubiese preparado en ese lugar la
fiesta del 'Id, ya que allí no sería la época de hacer el ayuno. Yo no podría
de la misma forma evitar por completo ayunar de la manera siguiente: me marcharía
de París a finales de diciembre (en cuya ciudad seria enero un mes de ayuno)
para pasar un mes en África del Sur. En febrero volvería a París y olvidaría
tranquilamente el ayuno de julio que seria aplicado en África del Sur o en América
del Sur, pero no en el hemisferio norte, donde se encuentra París).
En otros términos, que ninguna comunidad mundial sabría observar el ayuno
basándose en el año solar, sin causar dificultades a sus fines. Un ayuno
basado en el año solar convendría a una religión regional ya que en este caso
no se tiene la ocasión de practicar el ayuno en diferentes estaciones. Un
calendario lunar parece pues razonable y mejor adaptado a los intereses de la
sociedad. Constituye al mismo tiempo la única solución practicada por una
comunidad universal.
Como habíamos visto, el Islam busca el bien del hombre en este mundo y en el
otro con todo lo que esto implica. De acuerdo con las nociones islámicas, es en
el más allá donde cada uno será juzgado según lo que haya hecho en la
tierra. Los dichosos y aquellos que tuvieron éxito serán los que encuentran
gracia a los ojos de Dios, nuestro Señor.
En cuanto al mundo actual, como el hombre esta hecho de cuerpo y alma, estos
son efectos materiales y espirituales del ayuno, los que nos ocuparan en este
estudio.
IMPORTANCIA DEL MOTIVO DE LA
INTENCIÓN.
Todo el mundo sabe que el homicidio es aborrecido por todas las
civilizaciones y que todas las religiones condenan al asesino al infierno
mientras que la víctima es inocente y merece el Paraíso. Todos saben que también
la defensa de una causa justa (la Lucha contra el agresor) es un deber y que
aquel que mata a un agresor es considerado como un héroe que merece todas las
recompensas en la tierra y en el cielo. Esta claro que la diferencia entre estos
dos asesinos es sencillamente la intención.
De la misma forma, si uno se abstiene de beber y de comer por orden del
medico, no se ha cumplido la misma acción si se renuncia a los alimentos y a la
bebida por obedecer los mandamientos de Dios, o para servirle. Dios es nuestro
Creador, nuestro Legislador. Él nos recibirá después de nuestra muerte y nos
pedirá cuentas de nuestras acciones aquí en la tierra. Aquel que le haya
obedecido obtendrá su misericordia, incluso aunque no haya comprendido todos
los secretos de los mandamientos. La practica del ayuno trae consigo la gracia
divina.
¿Qué ventajas, tanto en este mundo como en el otro, pueden superar a la
gracia propia del Señor?. Los motivos materiales, la ostentación y otros
sentimientos parecidos, quitarían brillantez a la pureza de intención.
Que nuestro ayuno sea, por tanto, única y exclusivamente cumplido para
agradar a Dios y seguir sus mandatos.
La experiencia demuestra que los ciegos tienen a menudo mejor memoria que los
videntes y que algunos de sus sentidos están más desarrollados que los de
aquellos hombres con plenas facultades visuales, en otras palabras, que si
algunas capacidades del individuo. Lo mismo ocurre en las relaciones entre
cuerpo y alma: con la debilitación del cuerpo se fortalece el alma.
Cuando se ayuna, la conciencia se ve espoleada ante el mal y se resisten
mejor las tentaciones. Por otro lado, el ayuno conduce a pensar mas en Dios, a
practicar mejor la caridad y a saborear la alegría de la obediencia a Dios.
Cuando el hombre ayuna, renuncia a sus satisfacciones personales para
practicar la caridad con los demás, ayudar a los desdichados, dar de comer a
los pobres y realizar otras acciones piadosas que le proporcionan una serie de
cualidades humanas indescriptibles.
De igual manera, el hombre, en su factible posibilidad de realizar hechos,
comete a veces pecados y otras transgresiones, pero más tarde su conciencia
puede convencerle de que obrado mal y se arrepiente. Hay castigos para todos los
crímenes, ya sean del alma o del cuerpo, ya sean materiales o espirituales. Se
sabe igualmente por experiencia que cuando el culpable se atormenta en su
arrepentimiento y a la reparación que el haya hecho de su falta.
¿Puede afligir a un hombre algo mas que la privación de los bienes
esenciales para la existencia: el beber y el comer?
Waliyyullah Ad-Dihlawi ha sido, en el siglo XVIII una personalidad dominante.
Sabio universal y gran místico, respetado por todos, nos ha dejado numerosas
obras de gran valor sobre la filosofía de la religión musulmana. En su celebre
obra Hyyatullah Al-Baligah (11,36 sobre el ayuno) ha emitido algunas ideas
brillantes sobre los aspectos espirituales de esa practica, que traducimos
literalmente: "Considerando que el exceso de animalidad impide a la
naturaleza angélica brotar, era necesario que se tratara de dominar su propia
animalidad, teniendo en cuenta que el exceso de animalidad y su acumulación
tenia su origen en la nutrición, en la bebida y en el abuso de los placeres de
la carne, el ayuno realiza lo que no puede hacer la abundancia de la nutrición.
Por consiguiente, el método adecuado para dominar la faceta animal del
hombre consiste en darse cuenta de las causas que producen el exceso de la
misma. Por esto, hay unanimidad entre todos los que desean ver brotar la
naturaleza angélica del hombre, que para ello hay que disminuir los aspectos
contrarios como son la alimentación excesiva, la bebida, etc. En esta cuestión
no hay diferencia entre los distintos pueblos del mundo a pesar de las
diferencias de religión y la distancia que separa a los diversos países.
Por otro lado, el objetivo Ultimo es que dicha faceta animal del hombre sea
sometida a su naturaleza angélica, a fin de que siga sus directrices y se
embellezca su espíritu y que esta naturaleza angélica impida a su animalidad
adquirir características despreciables, del mismo modo que queda en el papel la
marca de un sello entintado. Y todo ello con el fin de llegar a una meta en la
que la naturaleza angélica del hombre se amolde a sus propias exigencias y que
el hombre debe imponer a su naturaleza animal. Con todo esto su animalidad
llegara a someterse a su espíritu y no se mostrara ni obstinada, ni rebelde, y
se acabara doblegando ante la naturaleza angélica.
A estas exigencias impuestas por la naturaleza angélica y aceptadas, bien o
mal, por la animalidad, pertenecen:
1. - la categoría de las cosas que complacen a la naturaleza angélica y que
contradicen a la naturaleza animal, como por ejemplo, el esfuerzo de acercarse
al reino de Dios (Malakut) y el meditar sobre la Omnipotencia de Dios, que es
propio del angelicalismo. O bien.
2. - El renunciar a las cosas exigidas por esa faceta animal del hombre, cuya
renunciación le llena de gozo y le proporciona satisfacciones. En esta ultima
categoría esta clasificado el ayuno.
Las virtudes del ayuno son múltiples y se podría recordar numerosos dichos
del Profeta Muhammad sobre ello, aunque no considero necesario entrar en mas
detalles, basta con decir que el escalón mas bajo del ayuno cosiste en
abstenerse de comer, beber y contener los deseos carnales desde la aurora hasta
el crepúsculo. El escalón mas alto es aquel en que uno se abstiene de todo
pensamiento carnal, animal o de naturaleza diabólica. Por otro lado, no habría
diferencia entre el ayuno y el hambre si no tuviese este significado espiritual.
Y sin embargo, hay una gran diferencia entre ambos conceptos.
Los estudiantes trabajan continuamente durante varios meses y, después, en
verano, toman sus vacaciones.
Los empleados trabajan seis días, siendo el séptimo de descanso y
comodidad. Los hombres cumplen toda una jornada de esfuerzos de cuerpo y de espíritu,
después de que el descanso del sueño renueva sus facultades para el día
siguiente, e incluso las maquinas y los útiles tienen necesidad de descansar y
nosotros lo observamos por los automóviles, las locomotoras, los aviones, etc.
¿No es razonable, por consiguiente, pensar que el estomago y los órganos
digestivos tengan necesidad de reposo?.
De hecho, la medicina moderna ha llegado hace poco a la misma conclusión y
cierto numero de médicos en Suiza, Alemania y otros países, prescriben para
muchas enfermedades crónicas el hambre y la sed por periodos mas o menos
largos, según la enfermedad y la capacidad psíquica del enfermo.
Igualmente han constatado que las diferentes glándulas segregan ciertos ácidos
en el estomago en razón del hambre y la sed y que estos ácidos destruyen
muchos gérmenes capaces de causar diferentes enfermedades. Las estadísticas
indican también que varias enfermedades del aparato digestivo y de otros órganos
son mas raros en aquellos a quienes se les ha habituado a ayunar cada año.
Sabemos que el hombre tiene necesidad de cambiar de clima, de aire y de agua,
cada cierto tiempo. Los médicos envían a las gentes que padecen enfermedades a
otros lugares distintos de aquellos en los que viven ordinariamente. Entre los
occidentales, los más dichosos pasan un mes de vacaciones de verano fuera de
sus casas. En otros términos, que es necesario de vez en cuando cambiar de
costumbre.
Esta es también una forma de descanso. Veamos, por ejemplo, a los
agricultores alternar las siembras en sus campos con el fin de dar también un
descanso a la tierra. La uniformidad es rechazada por el Islam, por eso tiene
prohibido ayunar un año entero, incluso para aquellos que quisieran aumentar
las ventajas espirituales, la experiencia ha demostrado, igualmente, que si se
ayuna si descanso, se crea un habito, una segunda naturaleza, y el ayuno no
aprovecha tanto al ayunante habitual como aquel que no ayuna mas que a
intervalos.
En efecto, si se ayuna durante mas de 40 días seguidos, se crea costumbre, y
si se ayuna menos de un mes, no surte el debido efecto.
El habito de ayunar presenta grandes ventajas desde el punto de vista
militar, porque los soldados no suelen beber y comer cuando deben combatir todo
el día e incluso durante la noche. Cualquiera que tenga el hábito de ayunar
todo el mes de Ramadán y este acostumbrado a las oraciones del Tarawih durante
la noche, esta mejor preparado, naturalmente, para afrontar estas pruebas que el
soldado que no ha realizado nunca estos "ejercicios". Los mismos
civiles pueden sacar provecho de esta practica en situaciones graves, cosa que
se repite a menudo en nuestra época, así por ejemplo, los empleados de las
aguas, comerciantes de productos alimenticios y otros comerciantes. (**)
Los toques de queda de 24 horas ya no son cosas excepcionales.
En fin, los que ayunan por orden del medico o porque ellos han sido forzados
disciplinariamente o por cualquier otra razón, extraen, en verdad, ventajas
materiales inherentes a esta practica, pero si no asocian a ella ninguna intención
espiritual no se benefician espiritualmente.
Los musulmanes ayunan con la intención de someterse a las ordenes de Dios.
Actúan, pues, por piedad, y con ello se ven recompensados. Al mismo tiempo, no
pierden las ventajas físicas y materiales de su acción.
En suma, de cualquier manera que se examine el ayuno de los musulmanes,
resulta favorecido en relación a la manera de ayunar en las otras culturas.
ALGUNAS CONSIDERACIONES PRACTICAS SOBRE EL AYUNO
ISLÁMICO.
Ya hemos hecho alusión al hecho de que el Corán ordena el ayuno durante el
mes de Ramadán. Este mes bien entendido, se trata de un mes del calendario de
la Hegira seguido por los musulmanes desde tiempos de Santo Profeta. Es el
noveno mes del año.
El año de la Hegira se basa en un calendario puramente lunar: cada mes
comienza con la aparición en el horizonte de la luna nueva al crepúsculo, fenómeno
que se repite todos los días veintinueve o treinta. El año tiene en números
redondos trescientos cincuenta y cuatro días. El año cristiano es un año
solar y después de los cálculos gregorianos, tiene normalmente trescientos
sesenta y cinco días. Por lo tanto, el Ramadán comienza cada año alrededor de
once días antes que el año anterior. (…) Así, sucesivamente. Sin embargo,
puede haber una diferencia de un día entre los países del Este y el Oeste,
pues todo depende de la posición de la luna y de su nacimiento, es decir, del
momento en que aparece en el horizonte de un determinado país.
Como se sabe, la luna se forma a lo largo de sus traslaciones alrededor de la
tierra y si las traslaciones de la tierra no corresponden al momento previsto el
nuevo mes comienza un día mas tarde.
Como la naturaleza no es uniforme, el Islam no intenta hacer ayunar a todos
los musulmanes el mismo día y mucho menos aun hacerles comenzar su ayuno en el
mismo momento, ya que de hecho, cuando es de día en Suiza es de noche en América
y viceversa, puesto que por cada mil millas le corresponden una diferencia de
alrededor una hora.
Por análogas razones, el mes de Ramadán se encuentra situado,
sucesivamente, en todas las estaciones y si es invierno en los países del norte
del Ecuador, será verano en los países situados al sur de esta línea.
En segundo lugar, si la duración del día y la noche es mas o menos la misma
en los alrededores del Ecuador, esto no ocurre así cuando se sube hacia los
Polos. Por esta razón, ha sido preciso buscar soluciones particulares y los teólogos
las han encontrado. Se verán más detalles acerca de esto en obras mas
completas como la "Introducción al Islam", publicada por el Centro
Cultural Islámico de París, además de otras.
El ayuno comprende la expresión de la intención de ayunar y el hecho de
abstenerse de comer y beber desde el alba (alrededor de una hora y media antes
de la salida del sol), hasta el crepúsculo.
Entre el crepúsculo y el alba, ningún limite esta fijado para nuestras
necesidades y deseos normales. La vida de familia no esta prohibida. En cuanto a
las comidas, el Santo Profeta ha recomendado que se tome una comida normal de
noche (Iftar) al ponerse el sol y una comida ligera, justo antes del alba (Sahur).
Como para el comienzo del ayuno se emplea una formula para contener la intención
de romperle a la puesta del sol: se recuerda que el Santo Profeta decía al
romper su ayuno, "¡Dios, por TI he ayunado, en TI he creído y con tu
alimento y rompo mi ayuno. Acepta mi acción, oh, Dios!"
Puede ocurrir que, por olvido involuntario, se coma o beba. Esto no afecta de
ningún modo la validez del día de ayuno. En el instante en que alguien se
acuerde que es un día de ayuno, se debe dejar de comer y beber.
Durante el ayuno, el baño no tiene ningún efecto contraproducente. Incluso
es recomendado para la oración del viernes.
Cuando se hacen abluciones, se debe enjuagar la boca con agua. Esto no
interrumpe el ayuno.
Los menores están exentos de ayuno. Los enfermos, si son ricos, deben en
lugar de ayunar, alimentar a un pobre por cada día de ayuno. Salvo estas
excepciones, todo adulto musulmán, hombre o mujer, esta considerado por la
religión como ayunador, cada día del Ramadán. Los enfermos y los viajeros
tienen derecho a atrasar el ayuno el tiempo que dure su impedimento, hasta una
ocasión más conveniente. Las mujeres no deben ayunar durante la menstruación.
Normalmente el ayuno no debe alterar las ocupaciones cotidianas y no debe
servir de pretexto para olvidar las obligaciones. El Islam no lo aprueba nunca
-y pide menos aun- que se vele toda la noche y que a continuación los días se
pasen durmiendo indolentemente. El ayuno implica un esfuerzo suplementar y el
cumplimiento de los deberes cotidianos y a veces mas aun: oraciones y caridad
son más importantes que de costumbre. Y todo esto sin comida ni bebida.
Como se ha dicho anteriormente, la primera revelación fue hecha al Santo
Profeta Muhammad en el mes de Ramadán. Por consiguiente, conviene dedicar mas
tiempo al estudio del Sagrado Corán, cuando estamos ayunando.
Para aquellos que no saben árabe, existen traducciones en casi todas las
lenguas más importantes del mundo. Una traducción hecha por un musulmán
ortodoxo y piadoso tiene mas posibilidades que otra de ser más fiel. Si es
posible, es preciso leer al menos una vez el Corán entero en el periodo de un
mes.
Al final del mes de ayuno, tiene lugar la gran fiesta del primer día de
Sawwal.
De madrugada se recita unas oraciones en común, que van seguidas de un sermón
pronunciado por el Imam. Para esta ocasión el Santo Profeta ha recomendado al
pueblo desayunar antes de dirigirse al lugar donde se dice la oración en común.
Es igualmente un deber religioso para los musulmanes dar de comer a un pobre.
En la antigüedad, no solo se distribuían dátiles y frutas secas, sino también
trigo sin cocer, arroz, etc. La intención de este gesto es la de promover la
caridad, que debe ser individual y privada, libre de toda ostentación.
El Profeta dijo que Dios ha dicho: "Para todo acto de caridad yo he
ordenado una recompensa, (según la sinceridad con que se esté haciendo este
acto), de diez a setecientas veces su valor, a excepción del ayuno que es para
MÍ y Yo mismo lo recompensare, pues se abandonan deseos y alimentos sólo por MÍ"
(*) Hace referencia a los ancianos y embarazadas que no estando de
viaje, ni enfermos, se ven obligados por su debilidad física a quebrantar el
ayuno.
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Prof. Muhammad Hamidullah.