JESÚS EN EL ISLAM
MARÍA
La exposición del Corán sobre Jesús comienza con
la concepción de su madre, María. La mujer de Imran, la madre de María,
prometió dedicar a su hija al servicio de Dios en el templo. Zacarías, que se
hizo cargo más tarde de María, solía encontrar abundante comida en la casa de
ésta. Cuando le preguntaba cómo la obtenía, ella respondía siempre que era
de Dios. Los versículos del Corán dicen:
«Cuando la mujer de Iimran dijo: "¡Señor!, te
ofrezco un voto, lo que llevo en mi vientre consagrado a tu exclusivo servicio.
¡Acéptalo! Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe". Y cuando la
dio a luz dijo: "¡Señor! Lo que he dado a luz es una hembra ‑bien
sabía Dios lo que había dado a luz‑, pero un varón no es lo mismo que
una hembra. Le he puesto por nombre María, y la pongo, con su descendencia,
bajo tu protección contra el maldito Satán». " Su Señor la acogió con
mucho agrado, la hizo crecer con bondad y la confió a Zacarías. Siempre que
Zacarías iba a vería al templo encontraba algún sustento junto a ella.
"María". decía, "¿de dónde te viene esto?" Decía ella:
"De Dios. Dios provee sin límite a quien El quiere. "»
(3:35‑37.)
LA
BUENA NUEVA Y EL NACIMIENTO DE JESÚS
Cuando
María creció y se hizo mujer, el Espíritu Santo se le apareció en forma de
hombre, trayéndole noticias de un hijo. En el Sagrado Corán leemos el
siguiente diálogo entre María y uno de los ángeles:
«Y
cuando uno de los ángeles dijo, "¡María!, Dios te anuncia la buena nueva
de una Palabra procedente de El, cuyo nombre es el Mesías Jesús, hijo de María;
que será muy honrado en este mundo, y en el más allá será de los allegados a
Dios. Hablará a la gente en la cuna y cuando sea adulto, será de los justos.''
"¡Señor!"
dijo María, ''¿cómo puedo tener un hijo si no me ha tocado ningún
mortal?" 'Aun así". dijo, "Dios crea lo que El quiere. Cuando
decide algo, simplemente dirá ¡sea', y será".» (3:45‑47.)
María
se quedó encinta con el niño milagrosamente y se retiró a un lugar distante
donde esperó el momento del parto. En un capítulo titulado «María», el
Sagrado Corán nos relata cómo se sintió María y qué fue lo que dijeron los
judíos cuando trajo al niño a casa:
«Se
quedó encinta y se retiró con él a un lugar distante. Y los dolores del parto
la llevaron junto al tronco de la palmera. Ella dijo: ¡Ojalá hubiera muerto y
se me hubiera olvidado completamente antes de esto. Pero él ‑por debajo
de ella‑ le llamó: "!No te aflijas! Tu Señor ha puesto a tus pies
un arroyo. ¡Sacude hacia ti el tronco de la palmera, y ésta hará caer sobre
ti dátiles frescos y maduros! ¡Come, pues, bebe y sosegate! Y si vieras a algún
mortal, dile: He hecho voto de silencio al Misericordioso. No hablaré, pues,
hoy con hombre alguno. " Volvió con él a su gente llevándolo en brazos,
y ellos dijeron: "¡María!, seguramente has cometido
algo
sospechoso. ¡Hermana de Aarón!, tu padre no era un hombre malvado, ni tu madre
una ramera." Ella (María) señaló al niño, pero ellos dijeron: %*¡Cómo
vamos a hablar a uno que aún está en la cuna, a un niño!? Dijo él: "Soy
el siervo de Dios: Dios me ha dado La Escritura y me ha hecho profeta. Me ha
bendecido donde quiera que me encuentre, y me ha ordenado hacer la oración y
ofrecer el Zakat (1) mientras viva. Que sea bondadoso con mi
madre. No me ha hecho arrogante ni desgraciado. La paz sea conmigo el día que
nací, el día que muera y el día en que sea resucitado a la vida". »
(19:22‑21)
En
el versículo siguiente, después de la cita anterior,. Dios asegura a Muhammad
y al mundo entero que este relato es la pura y auténtica verdad sobre Jesús,
aunque los cristianos quizá no lo crean. Jesús no es el hijo de Dios.
Obviamente sí fue el hijo de María. Los versículos continúan:
«Este
es Jesús, hijo de María, éste es el verdadero relato, del cual ellos dudan.
Es impropio de Dios adoptar un hijo. ¡Glorificado sea! Cuando El decide algo,
El dice tan sólo «Sea» y así será.»
(19:34‑35.)
Después
de este énfasis acerca de la naturaleza de Jesús, Dios ordenó a Muhammad,
para que invitara a los cristianos, a un acuerdo justo: que todos adorasen a un
solo Dios:
«
Y Dios es mi Señor y el vuestro. ¡Adoradle pues! Esta es la vía recta.»
(19:36.)
El
rechazo de la idea de que Dios tenga un hijo se comenta más adelante en el
mismo capítulo, con palabras aún más firmes:
«Dicen:
El Misericordioso ha adoptado un Hijo. Ciertamente, habéis proferido una
terrible blasfemia. Los cielos casi se desgarren por ello, la tierra se abra, y
las montañas caigan demolidas porque ellos han atribuido al Misericordioso un
hijo: No procede que el Misericordioso tenga un hijo, y no hay nadie en los
cielos ni en la tierra que no venga al Misericordioso sino como Su siervo.»
(19:88‑91)
El
Corán reconoce el hecho de que Jesús no tuvo padre humano, pero esto no le
convierte ni en el hijo de Dios ni en el mismo Dios. Siguiendo este criterio, Adán
habría tenido más derecho a ser el hijo de Dios porque no tuvo ni padre ni
madre. Así el Corán llama la atención sobre la creación milagrosa de ambos
en el versículo siguiente:
«Ante
Dios, el ejemplo de Jesús es como el de Adán, a quien creó de tierra y a
quien dijo ¡Sé! y fue. »
(3:59.)
El
Sagrado Corán no admite el concepto de la Trinidad, con la misma intensidad,
con que rechazó la filiación divina de Jesús. Esto es porque Dios es Uno.
Esta es la esencia de todas las revelaciones monoteístas. Por lógica y por
simple aritmética, tres no es igual a uno. El Corán se dirige a los cristianos
en los siguientes versículos, en el capítulo titulado «Las mujeres».
«¡Gente
del libro! No exageréis en vuestra religión ni digáis sobre Dios sino la
verdad. El Mesías, Jesús, Hijo de María, es solamente el Enviado de Dios y Su
Palabra, que comunicó a María, un espíritu que procede de El. ¡Creed, pues,
en Dios y en Sus Enviados! No digáis Tres No lo hagáis, será mejor para
vosotros. Dios es Uno y Único. ¡Loado sea! ¿Tendrá un hijo cuando El posee
todo lo que hay en los cielos y en la tierra? ¡Dios se basta como garante!»
«Ni
el Mesías se desdeñará en ser un siervo de Dios, ni los ángeles más
allegados a El. Pero, aquellos que desdeñen servirle a El y, se vuelvan
soberbios, les congregará hacia Sí »
«En
cuanto a los creyentes que obran el bien, El les recompensará plenamente y aún
más de Sus dones. Pero a quienes desdeñan adorarle, y se vuelven altivos, les
inflingirá un castigo doloroso. Aparte de Dios no encontrarán para sí ningún
amigo ni auxiliar.»
(4:171‑171)
Los
versículos continúan llamando nuestra atención y la de todo ‑el mundo
sobre las pruebas que trajo Muhammad. Dios sabe que la gente, con frecuencia,
hereda ciertas ideas o creencias, incluyendo errores o falsas interpretaciones
de las generaciones anteriores. A veces, las masas no tienen el modo idóneo de
descubrir esos errores por sí mismas. Por ello Dios presenta el Corán como una
prueba irrefutable. Dice: «¡Humanos! Os ha venido ya una prueba evidente
de vuestro Señor; os hemos hecho descender una luz manifiesta. En cuanto a
aquellos que creyeron en Dios y se aferraron a El, les acogerá en Su
Misericordia y les guiará hacia El por una senda recta. » (4:174‑175.)
La
negación de la divinidad de Jesús (y, por tanto, de la divinidad de María) se
presenta en el Corán como tema de diálogo en el Día del Juicio, entre Dios
Todopoderoso y Jesús. Todos los profetas y las naciones se reunirán ante Dios,
y El preguntará a los profetas cómo fueron recibidos por su gente y qué es lo
que les dijeron. Entre los que van a ser interrogados. estará Jesús:
« Y cuando Dios dijo: ‘‘¡Oh Jesús, hijo de María!" ¿Eres tú quien ha dicho a la gente "Tomadnos a mí y a mi madre como dioses además de Dios? " El dijo: % Gloria a Ti! Yo no puedo decir algo a lo que no tengo derecho a decir. Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti, Tú conoces absolutamente las cosas ocultas. No les he dicho más lo que Tú me has ordenado: ¡Adorad a Dios, mi Señor y vuestro Señor! Y fui testigo de ellos mientras estuve entre ellos; pero cuando me llevaste junto a Ti, Tú fuiste Quien les vigiló; Tú eres el testigo de todo. Si les castigas, ellos son Tus siervos; si les perdonas Tú eres el Todopoderoso, el Omnisciente''. Dios dijo: "Este es un día en que los veraces se beneficien por su sinceridad. Tendrán jardines por cuyos bajos fluyen ríos, donde estarán eternamente, para siempre. Dios está complacido de ellos y ellos satisfechos de El; ¡Ese es el gran éxito!» (5:116-119.)
(1)
Zakat:
Contribución social.